miércoles, septiembre 12, 2007

Un simple humano...



Me despojaste de la máscara, lograste ver en corto tiempo lo que ha todos he negado, borraste de mi rostro toda expresión de felicidad, jugaste el papel de víctima y la sombra de verdugo cayo sobre mí. Me convertiste en tu pesadilla, fui tus demonios, tus miedos. Tu personaje de ser amoroso y encantador, tu tan gastada máscara, requería una muerte señorial y encontraste en mí un fiel discípulo y al asesino perfecto.

La soberbia y el egoísmo te cegaron, no consideraste que al arrebatarme la máscara lo que verías seria otra máscara más. Pronto aprendí tu juego, eres un buen maestro, soy un alumno dedicado. Baje al infierno para acompañarte en la subida, en tu subida al cielo, lo hicimos juntos. Juntos contaminamos el cielo con nuestro juego.

Fuimos expulsados, tu al infierno, yo a la tierra. Me han castigado con tu presencia en mi vida por toda la eternidad. Los papeles cambiaron, ahora yo soy la victima y tu el verdugo, mis miedos, mis demonios. Seré humano y estaré eternamente tentado a acariciarte, a adorarte. Eres mi debilidad, mis pecados. Eres Ira, Gula, Soberbia, Envidia, Lujuria, Codicia y Pereza. Eres parte de mí, vives en mí junto con lo celestial, en ocasiones despiertas para enterarme que soy un humano, que sufro por eso. Que perdí mi divinidad y que debo luchar contra ti para recuperarla. Sencilla la decisión que debo tomar: perderme en tus encantos o descubrir los propios.

Reconozco en mí que soy las dos caras de una moneda, en ratos el lado oscuro de la luna, en otros ratos soy más brillante que el sol. Contradictorio lo que de mi vida hago, juguete de todos, dueño de nada, amante de ocasión, esclavo de mis propios deseos, un simple humano. Equivocado? No. En busca de la eterna vida prometida…

Mi dedo...


Te voy a conceder un deseo,
uno solo y nada mas,
se que mucho lo has pensando,
es un sucio capricho el tuyo,
te masturbas exaltándome,
gozas con mi imagen excitada,
te sueñas penetrándome,
oh! dedo lujurioso,
hacedme lo que tanto has deseado.
(Sucio poema, en honor al los últimos post de una ya querida amiga, Morgan)

martes, septiembre 11, 2007

Intermedio 2.5 (Quiero comprar un cuerpo)


Quiero comprar un cuerpo,
que sea distinto al mío,
un cuerpo de un hombre,
sin cicatrices, un simple y llano cuerpo.

Quiero comprar un cuerpo,
sin emociones,
sin sentimientos
sin un pasado a cuestas.

Quiero comprar un cuerpo
para llenarlo de todo lo que quiero,
compartirle de mis sentimientos y emociones,
un cuerpo que me ame.

Idea narcisista de amarme en otro cuerpo,
la que yo tengo clavada en mi cabeza,
pero entiendan que sólo otro cuerpo,
un cuerpo distinto al mió,
compartido de todo lo que soy,
me haría entender que en el amor de dos,
no se puede buscar el reflejo de si mismo

lunes, septiembre 10, 2007

Conspiración en mi buró...


Los recuerdos de mi memoria plasmados en el diario y guardados en el buró de mi recamara se están desvaneciendo. Le he preguntado a un montón de fotografías viejas si ellas saben algo al respecto, su respuesta: negativa. Pedazos de papel con una escritura que no es la mía, cartas de terceros, se encuentran intactos. Es un hecho muy extraño, así que les hice la misma pregunta que al montón de fotografías, y que obtuve, me constaron al mismo tiempo con algo que no entendí de inicio y ya al final me di cuenta que su respuestas no fue sino la recitación de sus contenidos, esos pobres trozos de papel ya no tenían vida ni sentido alguno de seguir viviendo. El tiempo los consumió, les quito toda emoción y todo sentido convirtiéndolos en simples pedazos de papel manchados de tinta. Me sentí triste por ellos, me imagine lo deprimente que es vivir solo por vivir, carecer de una motivación, no tener un propósito o algún fin.

Mi paciencia se agotaba, he de decir que no soy muy paciente, y como el diario no me daba respuesta alguna, ni las fotografías y no digamos los trozos de papel, apelé a la buena voluntad de mi pluma (bolígrafo), el sabría lo importante que era para mi saber que sucedía. Solo el bolígrafo, las hojas de mí diario y yo conocíamos tal contenido y su importancia, apelar a su complicidad era una buena idea, al principio me pareció serlo, trate de convencerlo con el siguiente argumento:

-Eres el bolígrafo que me ha acompañado todo este tiempo, juntos hemos plasmado en papel importantes vivencias, has sido mi cómplice, he llorando junto a ti y mis lágrimas en unión a tu tinta han dejado huella de mi dolor. Dolor que compartimos, sin ti y sin lo escrito temo perderme, ayúdame, te lo suplico, ayúdame a entender que pasa.

El bolígrafo contestó:
-Es una conspiración, no puedo decirte más.

Se marchó y por un tiempo no volví a ver, en nuestro reencuentro solo me dijo que me abandonó por que estaba avergonzado.

La idea de la conspiración me pareció un verdadera burla, pinche plumita bic, que loca pero me que me cree su idiota estuve molesto, muy molesto hasta que de pronto no me pareció tan descabellada la teoría de la conspiración. Un rato mas tarde yo ya estaba envuelto en una telaraña de preguntas sin respuesta, buscando explicación al porqué mi diario, la libretita que desde tiempo antes es mi confesor, me estaba saboteando. ¿Será demasiada la carga emocional? ¿Es mucha la responsabilidad que le asigné? ¿Mi vida es tan aburrida o abrumadora? ¿Posiblemente necesite unas vacaciones? ¿Estará cansada de mi egoísmo? ¿Entendió que he repetido la misma historia por más de un par de veces y quiere decirme de alguna forma que ya basta? Y otras preguntillas mas…

Me cargue de valor, con bolígrafo nuevo en mano me planté frente a mi diario, le dije que ya sabía lo de la conspiración en mi contra, he aquí nuestra conversación:

-El bolígrafo bic ha confesado, no puedes negarlo más.
-Ese bolígrafo que sabe, si solo “no sabe fallar” o no dice eso su publicidad.
- No te hagas el gracioso, te he revisado mientras dormías y has desaparecido sin mi consentimiento algunos escritos, que te pasa, he?
-Tú puedes revisarme cuantas veces quieras, soy tuyo, soy tu vida y no me necesitas como tanto como crees. Por eso…
-Como que no te necesito…
-Déjame terminar. Por eso has buscado otra forma de expresión, o no?
-De que hablas? Otra forma de expresión/ la pintura? Hace tiempo que lo hago y lo sabias, me gusta pintar…
-No me refiero a eso, es…
-Es qué? Habla claro y di…
-Tú blog, tú blogcito ese al que ahora le cuentas de ti…
-Jajaja. Estás celoso?, todo es por eso?

Mi diario se encontraba celoso, no había complot alguno, solo estaba tratando de llamar la atención, se sintió abandonado y por cada escrito en el blog el diario borraba uno dentro de el. El trato final fue que seguiría escribiendo en mi diario asuntos mas personales y de una forma libre, en el blog escribiría con mis falsas dotes de escritor.

Imaginé tu muerte… (Parte III)

III

Me olvide que lo que nos mantiene con vida es la ilusión de amar y ser amados, que el corazón es el órgano del amor por excelencia- y yo que arrojé el mío al abismo, me robe el tuyo y no sirvió de nada-. Olvide que era mi sangre, mi sangre aún llena de amor por ti, la que todo este tiempo me mantuvo vivo. Fui yo quien te dio vida y te la quito, soy quien cada noche te trae al mundo de los vivos para amarte de una manera egoísta. Soy quien cada día, cada hora, cada instante de su vida te inventa, te da vida, te ama y llora en tu lecho de muerte. Tú no existes a no ser por mí y yo existo porque estoy esperando verte llegar…

Imaginé tu muerte… (Parte II)

II

Ahora me confiesas quien fue tu asesino, el primero, él. Él a quien tanto amabas. Luego en segunda instancia me inculpas a mi, que según tu solo por placer te di vida para el mismo día quitártela, que idiota eres. No has entendido nada…

Imaginé tu muerte… (Parte I)


I


Encontraron rastros de ti en una de las palmas de mi mano, se encontraban aun frescas, eran gotas de sangre. Gotas de un color rojo vivo, de hermosura envidiable, provenientes solamente de alguien que debe amar en demasía, o debió hacerlo (supongo ya sabes que estas muerto). Solamente en mi mano hubo huellas de ti. Pues el único órgano en mí, el único testigo que podría delatarme como tu asesino ya no se encontraba en mi cuerpo, fue extirpado. Yo lo hice. Me arranque el corazón, lo saque de mi caja toráxica la tarde en que fui a buscarte a tu casa y antes de verte lo tiré al abismo, unos después del día en que me saque los ojos para no verte mas, el día de mi visita al infierno, lo recuerdas? Ese día te envié unas flores con olor a putrefacción y una nota en la que te citaba en mi casa, te quería entregar los restos que guardaba de ti, pero no acudiste, no lo hiciste, ya estabas muerto. Toqué la puerta, toqué muchas veces sin obtener respuesta, el olor que salía de debajo de la puerta me recordó las flores que yo mismo te había enviado, aunque me alertó que algo estaba pasando el hecho de que el olor era mucho mas fuerte, mas fétido, olor a muerte. De inmediato te supuse muerto, me imagine tu muerte y la gocé por un rato, luego quise verte tirado en tu cama, desangrado, bañado en lagrimas, tus ojos secos y con el rostro sin expresividad. Grite de rabia y a patadas tire la puerta, cómo te vería si días antes arrojé mis ojos a las llamas del infierno. Me odie y te odie más a ti por haberme negado disfrutar de tu muerte. Luego vino la calma, encontrándome mas tranquilo acaricié tu cuerpo, sentí tu muerte, del hueco donde antes estuvieron mis ojos salieron una gotas de sangre que fueron directo a tu pecho. Con la claridad que había en mi cabeza pensé que si la policía encontraba esas gotas me acusarían de tu homicidio, tú no suicidaste, eso lo tengo muy claro, eras un cobarde, así que tratar de limpiarlas me di cuenta que mi sangre te daba vida, que el lugar donde cayeron las primeras gotas se encontraba ya incorrupto, sin huella de muerte. Extrañamente seguía circulando en mi cuerpo amor por ti y aún mas extraño ese amor te revivía. Así fue que decidí regalarte nuevamente mi vida, pero ahora te regalaría la vida que llevé cuando me hiciste sentir como si estuviera muero. Antes de hacer una herida en mi pecho que me desangre, envenenaría mi sangre, pero no. Decidí algo mejor, sacarte el corazón y quedármelo yo, tendrías vida, una nueva vida, pero sin corazón. Ya no amarías a nadie más, no lo amarías más a él, a tu asesino. Vivirías solo para sufrir. Hice una herida en tu pecho que me permitiera sacarte el corazón y luego otra igual en el mió, mientras me desangraba puse tu corazón en mi pecho y me recosté sobre ti. Te bañe de mi sangre, tendrías vida, eso supuse…