viernes, septiembre 21, 2007

¿Barbie?



-Barbie 1: Me siento vacía, soy una mujer plástica.

-Barbie 2: Yo me siento exactamente igual, amiga… […lloriqueos…]

-Barbie 1: La vida no tiene sentido…

-Barbie 2: ¿Barbie 1, qué haces?, NOOOOO!!!



P.d. Las “muñecas plásticas” no tienen cerebro ni sentido del humor. No vuelvo a jugar con ellas.

jueves, septiembre 20, 2007

Plumas negras en las alas de mis ojos























Voy a ponerle alas a mis ojos,
plumas negras en las alas,
manchas de sangre a las plumas
y te los enviaré
con una nota acompañándolos.


Nota:

Recibe mis ojos,
úsalos,
quiero que veas el mundo
de la forma que yo
ahora lo veo.

La vino tinto.

La conocí el primer semestre de preparatoria. Los dos veníamos de mundos distintos pero a la vez parecidos, nos caracterizaba nuestra timidez, compartíamos el miedo a relacionarnos, siempre callados y sólo conversábamos con nosotros mismos.

Yo era miembro de una familia conservadora, religiosa y muy cerrada a las nuevas ideas, venia escapando de una vida terriblemente asfixiante, cansado de ser las burla de todos incluyendo a miembros de la familia. Salí de casa para estudiar la prepa en una ciudad nueva para mí, el mundo era mío, podría fácilmente ponerme la máscara que quisiera y crear un personaje que me ayudara a encajar con los demás. Al llegar lo único que hice fue aterrarme, el cambio fue mas difícil de lo creí. A pesar de que nadie me conocía cada día, de la primera semana en la escuela, me sentía observado, imaginaba que yo mismo delataba mi reciente pasado.

Ella, la vino tinto, era callada, difícilmente se advertía su existencia, yo no la había notado sino hasta la mitad de semana. Era de personalidad oscura, ácido sentido del humor, de carácter amargo, sarcástica y hasta cierto grado la creí autodestructiva. Por eso fue que la bautice como la Vino Tinto, por amarga, dejaba un sabor ácido cuando la conocías y a pesar de todo te atraía, gustabas de su sabor, de estar con ella. Supuse terminaría dejando la escuela la primera semana, pero no fue así se tardo otras semanitas mas. En su familia eran igualmente religiosos y conservadores que en la mía, solo que ella era transgresora, rebelde, se atrevía a hacer lo que yo en ese entonces no habría hecho ni por un millón de dólares.

Nos conocimos el jueves, después de clases, el esto del grupo planeaba como se irían juntos a la fiesta de bienvenida, era obvio que yo no sabia como llegar al tal antro donde seria la fiesta teniendo en cuanta que era nuevo en la ciudad. Me puse yo mismo el pretexto de que no había pedido permiso a mis hermanos y si alguno preguntaba eso les diría. Ella me invitó y le deje caer así sin más mi pretexto. Me dijo que era la mejor decisión, ella no conocía el antro pero se lo imaginaba aburrido, lleno de un montón de idiotas bailando y arrejuntándose, pinches calientes recién salidos de secundaria, sus comentarios me hicieron reír.

Platicamos un rato de temas triviales, de donde era, que si me gustaba la escuela, hizo algunas burlas de los compañeros, que si uno parecía tal y que otro cual cosa. Nos reímos juntos de sus bromas y logro que yo hiciera algunas bromas sobre los maestros. Me caes bien, eres un poco teto, seguro a de ser por que bines de un pueblo, yo ni se de donde vengo ni a donde voy, fue lo que me comentó antes de preguntarme qué haría. Le contesté que iría a la biblioteca para hacer la tarea de matemáticas, se ofreció a acompañarme, pero antes me dijo: eres un nerd. Me sonrojé esta vez, fue de vergüenza, nunca antes lo había hecho, bueno ya estaba acostumbrado a andar solo y la biblioteca en secundaria fue muy buen refugio. Estaba por terminar la semana y yo tenia una amiga, que chido.

El viernes nos encontramos en la puerta de la escuela, le sonreí al verla y correspondió enseñando la lengua, comenzábamos a conocernos, yo resulté más tímido y miedoso que ella. En los relatos que hacíamos de nuestras vidas huecas y sin sentido me contó que ella fue idéntica a mí, callada, punto de burlas, rata de biblioteca y siempre apartada de los demás no por decisión propia. Había cometido algunos errores en su conducta y fue señalada como una puta. Impresionante era haber coincidido con alguien que parecía haber vivido lo mismo que tú, era mucho mi desconcierto, llegue a pensar en mi ignorancia que posiblemente era vidente y se burlaba de mí. No era así, en realidad vivimos lo mismo. Pronto nos dimos cuenta de eso y nos asustó pero no terminamos nuestra amistad, al contrario, la consolidamos e hicimos mas estrecha.

A pesar de un pasado casi idéntico, en el presente que vivíamos nuestras decisiones y planes nos hacían distintos, ella había prometido jamás volver a ser burla de nadie, estaba segura que podía cambia su futuro y tenia todo un plan bien organizado para lograrlo. Entre conversaciones de tardes juntos me dio muchos consejos de cómo yo podría cambiar mi futuro, sugirió debía dejar mi timidez atrás, al fin que nadie me conocía y mucho menos a alguien del pueblo. Era más fácil para mi que para ella según exponía.

El tiempo juntos se nos iba muy rápido, nos quedábamos todos los días después de clase para hacer la tarea. La rutina era burlarnos del resto de la escuela, alumnos, personal de limpieza, maestros y cualquier extraño que se plantara frente a nosotros. Inventábamos historias de sobre cómo serían sus vidas, patéticas, emocionantes, si vivían solos o con una familia, como morirían y hasta que auto tenían.

Los compañeros de pronto se mostraron mas amables conmigo, trataban de integrarme a sus grupos, mientras la Vino tinto no estaba yo conversaba con ellos, me daba la oportunidad de conocerlos y que me conocieran. Aplicaba los consejos de mi amiga, mentía un poco sobre mi pasado, he inventaba algunas hazañas para darle color interesante a mi vida, con el paso de los días tenia mejor relación con el grupo. La vino tinto y yo seguíamos juntos pero no con la misma frecuencia.

Cierto día me percaté que sus comentarios eran cada vez más mordaces, estaba molesta con todo y con todos, ya no se presentaba mucho a clases. Imaginé tenia problemas en su casa, pero no, todo estaba aparentemente bien, igual que en la mía. La amistad que habíamos establecido parecía no importarle, no confiaba en mí como al principio, ya no me aconseja, pues que yo ya tenia muy claro lo que quería, eso era lo que decía. En ocasiones solo aparecía para hacerme algún comentario negativo sobre alguien mas, a mi en lo personal su actitud comenzaba a molestarme, ya no era divertido burlarse de los demás. Se lo dije y se rió a carcajada limpia de mí, hizo el cometario de que lo sabia, siempre lo supuso, yo sería como los demás, era lo que yo deseaba, ser aceptado y ya estaba lográndolo. Me felicito por haber cumplido mi meta a solo unas semanas de habernos conocido. El alumno superó al maestro, fue su frase para terminar la conversación.

Su ausencia se prolongo por algunas semanas, me entere que ya no se presentaría a la escuela por una nota que me dejo en un libro. Yo ya no la necesito, pensé, tengo un nuevo grupo de amigos que me aceptan, he dicho unas pequeñas mentiras, nada importante, lo mejor es que ya no estoy solo, siento como si hubiera vuelto a nacer. En la nota había algo mas, un último comentario: “Eres un puto asqueroso”.

La maldije, maldije el día y hora que nos conocimos. “Eres un puto asqueroso”. No podía sacarme su insulto de la cabeza. “Jamás voy a volver a ser la burla de nadie” eso también ella lo había dicho y yo lo tenia grabado tan intensamente como su insulto. Yo no lo sería, no estaba dispuesto. Me urgía vengarme, lo creía necesario. Era necesario para mi gritarle que era basura, que me daba pena su vida, que no había conocido a nadie con tanto rencor en el corazón, con tanta envidia, que se quedaría sola, que nadie ama a personas como ella, que no brillan, que gente como ella que necesita burlarse de los demás para esconder la podredumbre que llevan dentro nunca viven tienen paz.

Aunque la pase bien con ella y me ayudo los primeros días de escuela, me decepcionó y por eso creí odiarla. Su insulto me hirió mucho, supo dar en el punto débil que tenia en aquellos años, me conocía muy bien, es la única persona que me conocía casi a la perfección. Fueron muchas la confesiones, mucha la confianza y muy grande la decepción.

Traté en balde buscarla, se la había comido la tierra, desapreció y el único que al parecer sabia de su existencia era yo. No pregunté a mis compañeros por ella, pensarían que estaba loco. Así que busque entre los recuerdos de nuestras conversaciones alguna pista sobre su posible paradero y nada. Estaba convirtiéndose en una obsesión, hasta que de repente llegó el día en que apareció.

Me encontraba solo en la casa y sentí un aire helado, premonitorio, un fuerte dolor de cabeza me atacó, luego ese dolor fue bajando de mi cabeza a mis brazos para terminar en mis manos, inmovilizándolas. Mi mano derecha actuó como tuviera vida propia, anotó en un trozo de papel: “Puto asqueroso”. Era la Vino Tinto, siempre estuvo en mí, yo era ella y viceversa. Mi mente aclaró todas las ideas, por eso el idéntico pasado, ella era mis miedos reflejados, mis angustias, mis odios. Sin pensarlo y como una acto de autoprotección corté la muñeca de mi mano derecha, la vi desengrasarse, vi con gozo como la Vino Tinto abandonaba mi cuerpo. Perecía, se quedaba sola como yo lo deseaba.

Llore toda esa noche, prometí que no volvería a albergar a nadie como ella en mi cuerpo, yo no seria uno mas de esos llenos de odio. El mundo se ha manchado ya mucho de sangre por gente como la vino tinto. Ya no más. Decline todos los planes que había hecho y decidí vivir libremente, la vida era incierta y así lo aceptaría. Mis mejores amigos los hice en la prepa, hoy saben que soy gay, no hubo que dar explicaciones, la vida es así de sencilla, me aman y los amo. La vino tinto murió sola y yo sigo aquí, con vida y rodeado de gente que me ama.

miércoles, septiembre 19, 2007

Intermedio 2.7 (Quiero besarte!!!)




Fue cuando tenia 14 años, una tarde de martes después de terminar la tarea de la escuela, él lo sugirió. Su tono de voz fue tierno, ensayado tal vez, sus mejillas se sonrojaron, y sus manos trataron de alcanzar la mías. Le creí. Salimos de casa de mis padres, mi corazón latía muy fuerte, se me erizó la piel y una pequeña sensación de ansiedad recorrió mi todo cuerpo para establecerse en mis manos en manera de temblor. No hablamos en el camino.

Las manos siguieron temblándome por un rato más. Llegamos a su casa, no se encontraba nadie, con un movimiento de cabeza se me señalo un cuarto vacío, ahí esperé. Tardo un poco en alcanzarme, cuando llegó olía a perfume; se dio el tiempo para quitarse la camisa del uniforme, lavarse el rostro, peinarse y ponerse un poco de loción. Tenía un plan, caí en cuenta inmediatamente. Se sentó en la cama y me invito a hacer lo mismo, accedí, una vez juntos tomo mi mano y trató de halagarme diciendo que eran casi tan suaves como la de una mujer. Solo reí ante tal comentario, me pareció absurdo ya que mis manos distaban mucho de encontrarse suaves en esos días. Creo que le molestó pues me soltó y estuvo esquivo unos instantes.

En mi cabeza rondaba ya con mucha insistencia la idea de que él algo tramaba. No lograba entender por qué ese día su trato era diferente, no teníamos una relación de pareja, ni nada por estilo. Solo explorábamos juntos el mundo, compartíamos el vaivén diario y nos hacíamos más soportable la vida aburrida del pueblo.

El ambiente se encontraba impregnado por el perfume que usaba y mis sentidos estaban mas sensibles, percibía mucho mejor el aroma en el ambiente, lograba escuchar su respiración e incluso el latir acelerado de su corazón. El veredicto no podría ser otro, estábamos ya muy excitados. Lucía como nunca antes, no podía dejar de verlo, era como un semidiós y, lo mejor, estaba a mi lado.

Mordí mis labios. Correspondió a mi insinuación llevando su mano a mi hombro e inclinándome, él hizo lo mismo, dio un jalón y me acerco a él. Nuestros cuerpos se encontraron pronto juntos y noté lo mucho que encontraba excitado. Lo toque. Se retiró como un a señal de desaprobación a mi acto. Me quede perplejo, no supe que hacer ni que decir, avergonzado. Pronto pronunció lo siguiente: “Quiero que sea diferente, como unos esposos de verdad, desnudos debajo de las sabanas y que nos besemos. Quiero besarte”.

Seguí en el mismo estado que cuando creí lo había agredido al tocar su miembro. Confuso, desconcertado. No entendí de pronto lo que pedía. Me negué. Dije no. Tuvimos nuestra ya clásica sesión de “sexo” basada en manoseos, restregarnos el pene entre las piernas (nada de penetración, - esa fue mi decisión), un poco de sexo oral y terminar masturbándonos cada uno por su cuenta.

Los siguientes encuentros siguieron la misma rutina, jamás volvió a mencionar palabra alguna sobre tener sexo como esposos, ni trato de besarme. No tuve problema con eso, no lo tuve con él ni con ningunos de los otros. Sin darme cuenta me fui haciendo cada día más frío, no advertí que adelante no me relacione por un sentimiento de afecto, fue solo atracción sexual. Tuve el sexo sin penetración cuantas veces lo quise, me negué a las suplicas de unos y sucumbí a las de pocos.

Vague por la vida sin heridas visibles, fui impenetrable, una fortaleza, las murallas que levanté cumplieron su propósito. Cavaba mi propia tumba sin darme cuenta, así lo creí hasta hoy. Con el tiempo y la madurez que éste trae consigo entendí que aquel día que me negué a entregarme a él de una forma mas completa cerré una posibilidad de explorar el amor, de vivir el amor. Transité por camino regido por mis propias reglas, fui una marioneta bajo las órdenes de mis deseos, no importó no tener quien me quisiera. Tuve sexo, me sentí deseado, importante. Nunca me sentí una puta, un ser despreciable o un sodomita condenado por su conducta. .

Todo fluía, era una vida arriesgada, encuentros ocasionales a escondidas, mentiras, adrenalina y mucho deseo. En mi piel muchos escribían su nombre, redacté muchas veces por diversión un lista con sus nombres. No había culpas, solo una constante se repetía: cuando llegado el momento, en siguientes encuentros, me negaba a la penetración y los notaba molestos, terminaba el encuentro de tajo y me retiraba victorioso. Que irónico. Cada vez que lo hice siento que fue una batalla contra mi mismo, una batalla perdida. Me negué a que muchos de ellos penetraran mi cuerpo y a la vez a que penetraran mi alma.


Hoy, escondido tras las murallas antes levantadas, trato derrumbar los obstáculos que no me dejan entregarme a una vida insegura, a una vida donde se sufre por amor. Culpo a la madurez de no permitirme disfrutar de una vida como la que en el pasado llevé, soy una nueva persona, más temerosa, con más miedos e inseguridades, he resurgido de mis cenizas y dirijo mis esfuerzos a ser cada día mejor. Estoy orgulloso de lo ahora soy. Es solo que quisiera tener otro día como aquél, con la persona que sea la indicada, para ser yo quien ahora le diga: “: “Quiero que sea diferente, como unos esposos de verdad, desnudos debajo de las sabanas y que nos besemos. Quiero besarte”.

Asunto: FW: Meme (Aquí la respuesta Diego)




Las primeras imágenes que utilicé en el blog son un telón (representando el escenario del teatro) y en mi primer post un máscara, juntas defines en gran medida el significado del blog. Mas adelante sabrán por qué. La historia del blog inicia en un escenario nada agradable, yo me encontraba saliendo de una relación mal terminada y con otros cuestionamientos más sobre lo que de mí espero.

Un miércoles por la mañana escribí en la barra del buscador la siguiente frase: “porque duele el amor”. Y encontré un escrito de una mujer que al parecer se preguntaba lo mismo, Insomnio, “En mi cama” es el nombre de su blog. Entre tantas palabras ahí escritas y las emociones vaciadas a esos escritos encontré confort. Leí su blog muchas veces, y otros mas linkeados por ella, a la par por las noches comenzaba a leer el libro El lobo estepario de Herman Hesse, luego lo cambie por Siddartha. Días antes había terminado de leer “Memorias de una máscara” de Yukio Mishima. Ya en la búsqueda por encontrarme, por saber por me dolía tanto el amor y las ansias por superar mi ultima decepción amorosa escribía en mi diario lo que me pasaba y como sentía. Poemas, cuentos, simples escritos. Todo me servia para desahogarme. Entonces comprendí que lo que desde antes ya sabia, escribir me hacia bien, y ahora era tiempo de hacer algo mas. Escribir en la blogósfera, y así comencé la aventura. Desde un principio tuve claro que no seria un blog mas, sería mío y tendría que ser una extensión de mí ser. Busqué el nombre perfecto, Teatro Mágico, dos palabras que dan unidas crean el mejor espacio de expresión. Ahí yo soy todos los personajes, todas las vidas me pertenecen, me maquillo, uso máscaras, no soy juzgado, juego a tener otras vidas, es un lugar que “no es para cualquiera, solo para locos”. Para locos como yo. La demencia es el mejor estado que pude exaltar. No tengo conciencia de la realidad y la realidad no me afecta. Todos los días que escribo, cada palabra es mía, cada vida relata, todo lo soy y la vez no soy nada. Soy espectador, actor y personaje a la vez. Puedo verme en tercera persona, soy Él. Y nos encontramos con otra pieza clave, el nombre de quien escribe, Él. Él que es uno conmigo, mi alter ego.

El nombre salio del libro El lobo Estepario de Herman Hesse, combinado en su significado con todo lo que antes he leído. La idea de la máscara es por Yukio Mishima y Octavio Paz, para mi describe el como los seres humanos usamos distintas máscaras para poder sobrellevar a la vida. Algunas veces impuestas y otras tantas por voluntad propia.

El diseño del blog es sencillo, lo busque así, por que así son las cosas que más disfruto: sencillas. Me gusta la sencillez, no lo común, no lo corriente, esas cosas que la vida te regala a diario y se disfrutan aun sin estar consiente de ello. El blog es para mi el espacio donde me despojo de mascaras, donde puedo abrirme y expresar sin miedo lo que soy. Aquí soy una maquina de realidades. Fin de la historia.

martes, septiembre 18, 2007

¿Soy?...




Soy blanco y negro,
calor y frió,
cielo e infierno,
vida y muerte.

Soy presente,
sin pasado,
sin futuro.
sin más tiempo que éste.

He muerto,
renacido,
vuelto a morir
y otra vez he renacido.


Soy un hombre que no sabe quien es,
perdido en su propia búsqueda,
temeroso de no encontrarse
y a la vez de estar frente a si mismo.


Soy contradicción por naturaleza,
las dos caras de moneda,
lo absurdo de lo ya absurdo,
lo incierto, lo desconocido.

Soy viento, agua, tierra y fuego.
Soy todo y todos.
Soy el resultado de un experimento divino.
Soy… ¿quien soy?…


jueves, septiembre 13, 2007

Soñé que era...

Extraño sueño el que tuve la noche de ayer y que enseguida les voy a relatar:

Soñé que era una PUTA, si, así como leen, me soñé como una mujer liviana. Pero antes de relatarlo es mi obligación aclarar que no estoy en contra de las mujeres y mucho menos de las que por necesidad o pasión ejercen tan antigua profesión –no es un escrito para juzgar, o debatir sobre el tema, es solo un simple sueño. Aclarado lo anterior demos inicio a tan singular historia.

La noche de ayer, mientras me cenaba una lata de atún, una disparatada idea brotó en mi mente: “si existe la reencarnación, ¿Qué vidas le tocarían a mi alma en el pasado?, seguro fui puta, jajaja” reí. Termine de cenar y no di importancia mayor a mi comentario, en ese momento no la tenía.

Llegada la hora de ir a dormir, después del ritual nocturno del cepillado de dientes y embarrado de cuanta crema ofrece juventud, detuve la mirada en el espejo para verme, tan sexy con mis calzones rojos, calcetines puestos por eso del frío, mirada de quiero comerte entero, me lancé un beso y susurré frente al espejo: seguro si fuiste puta, una muy vanidosa, materialista, narcisista, paranoica y obvio hedonista. Esa era la segunda vez que la idea estaba presente, nuevamente no tomó importancia y no lo hizo después. Me fui a la cama con todas las ganas de dormir.

Probablemente han escuchado que nuestros sueños así como pueden ser la voz del inconciente, bla bla y mas bla, también pueden ser un simple reflejo de lo que durante el día hicimos o pensamos, cosas como que si nos vamos a la cama con un problema pendiente pues lo soñamos y alguna idea que se nos ocurrió igual puede ser inspiración para nuestros sueños. En fin, lo que quiero decir es que mi sueño seguro se debió a la idea que me vino estando en la mesa.

Antes de soñarme como una cortesana tuve otro sueño, uno muy pequeño, donde yo corría desesperadamente tras una concha (nombre de un pan dulce muy tradicional mexicano), ese sueño lo expliqué a mi ser racional como el resultado de estar tanto tiempo con ésta maldita dieta que ya nos tiene casi en huesos (no es cierto, aún falta). Desperté algo sudoroso, encendí el ventilador y volví a la cama dispuesto a dormir como una piedra. No fue así.

Cuando por fin logre dormir, no como una piedra pero dormí. Comenzó la gran aventura de una puta.

Estando ya en un nivel de ensoñación elevado, sentí despertarme como en una realidad alterna, me encontré en un departamento sentado en un sofá negro de piel, vistiendo un pequeño vestido negro salido de la ultima colección de D&G, zapatillas de animal print (cebra) con tacón alto, un bolso pequeño con el mismo diseño que las zapatillas y con la insignia de Roberto Cavalli, segundos después distingo dentro del bolso un estuche de polvo (maquillaje) de Christian Dior y un labial rojo Channel. Dejo el pequeño bolso en el sillón, me levanto con movimientos muy lentos, sensuales, juguetones, logro ver mi silueta en el espejo de la recamara que da a la sala, soy atraída (por eso de que “inconscientemente” sabia que me soñaba como mujer) por la imagen reflejada de mi cuerpo, en un plan vouyerista de disfrutarme frente al espejo juego con la idea de tocarme desnuda y observar mi cuerpo excitado, el ring del teléfono me lo impide.

El teléfono sonó y hubo que abortar la idea anterior. Contesté, una muy sexy voz estaba del otro lado, era él, todo un hombre, se presentó como el Lic. X quería que confirmar la cita. Soy una puta pensé para mi. Le di la hora y la dirección. Ahora solo había que esperar…

Nuevamente en el sofá estire mi mano para alcanzar de la mesa un libro, uno muy delgado que se encontraba junto a una lámpara estilo minimalista, el libro se encontraba acompañado de una botella de vino tinto y una copa lista para ser usada. Había tiempo suficiente para tomar un poco de vino y leer, se antojaba mucho hacerlo, serví la primera copa y abrí el libro, se trababa de una pequeña recopilación de poemas de Jaime Sabines. Leí lo siguiente: “Todos te desean pero ninguno de ama. /Nadie puede quererte, serpiente, por que no tienes amor, /por que estás seca como la paja seca y no das fruto.” un fragmento del poema Casida la tentadora, no pude terminar el poema por que el teléfono interrumpió nuevamente.

-No puede ser que se haya adelantado, me dije en voz alta. Dude en contestar, leer y beber parecía mas interesante, pero decliné mis intensiones y me puse al teléfono.

-Diga.
-Hola soy yo, R.

Recocí la voz de inmediato, no era de ningún cliente, me quedé en silencio. Era mejor no hablar. Mi corazón se agitó, latió más fuerte, a R me unían lazos más fuertes que una relación cliente-prostituta.

-V, soy yo. R, te he estado llamando y no me contestas, por favor hazlo ahora. Solo quiero que hablemos.

Seguí muda yo no podía contestar, no a él. Colgué, camine en círculos por la sala escuchando el maldito teléfono sonar, no podría ser el Lic. X de eso estaba segura, era R y no quería hablar con él.

Imágenes de R en donde parecía ser un hombre muy irracional y violento vinieron de inmediato, me daba miedo tuviera algún arranque de furia y llegara al departamento mientras me pudiera encontraba ocupada con el Lic. X. No era una escena que quisiera vivir, y menos en mis sueños, solo se me ocurrió salir del departamento y tratar de cancelar la cita con el Lic. X. Tomé mi bolso y metí en él mi celular, un Motorota K1 rojo, saque el labial y retoque mis labios de un color rojo intenso, rojo sangre, rojo pasión. Me di tiempo de coquetearme un poco frente al espejo, tome un abrigo, pues el clima parecía estar fresco afuera, y abandoné el departamento.

Camine por calles que no lograba reconocer, me sentí aterrada. Mientras caminaba, vagando sin rumbo, me reí un poco del reflejo que veía en los aparadores de el algunas tiendas que pasé, me dije que estaba muy alejada de ser la imagen de la puta que personificó Julia Roberts en “Mujer Bonita” y más bien parecía una Samantha de “Sexo en la ciudad”. No era una callejera, yo era una puta de nivel, una cortesana. Vestía bien, tenia clase y cultura, buenos clientes al parecer, un departamento de lujo, finos muebles, bebía buen vino, en fin era una reina del consumismo y materialismo. Era rica, fría y tal vez hasta manipuladora, solo tal vez.

Después de tanto caminar me detuve frente a una plaza, la plaza FC, famosa por albergar durante las noches a prostitutas. No advertí de inicio el lugar en dónde me encontraba, no fue sino hasta tener frente a mí a un automóvil blanco como la nieve. Bajaron el vidrio del lujoso “Mercedes” e hicieron la tan clásica y grotesca pregunta de quienes buscan un poco de placer en esos lugares.

-¿Cuánto cobras?
-Disculpe, yo no estoy aquí por lo que usted busca. Contesté. Que tipo tan corriente y vulgar, pensé, seguro a de ser político.
-La pregunta fue clara. ¿Cuánto cobras?
-Igualmente lo fui yo señor, no soy prostituta, no estoy en venta. La seguridad con que lo dije me convenció de que podría ser cierto, quizá no era prostituta y no estaba en venta.
-Sube al auto. Me gustas tú y contigo voy a coger.
-Adiós.

Di por terminada la conversación.




Camine con mucha prisa tratando de dirigirme a hacia donde hubiera gente y estuviera alumbrado sobretodo, ya que la plaza se caracterizaba además de su vida nocturna por contar con poca luz, los tacones terminaron por ser muy molestos en el trayecto, intenté correr descalza, mi pecho se encontró agitado rápidamente, mi respiración cortada, no avanzaba al ritmo que yo deseaba, era mucha mi tensión. El cuate de aquel lujoso auto no me daba confianza, sus ojos no reflejaban un deseo carnal, eran uno ojos de mirada inquisidora, sus manos le temblaban, reflejo de mucho nerviosismo y el tono de su voz era quebradizo y fuerte, como de quien quiere imponerse pero le cuesta. Un delirio de persecución me invadió.



Me detuve para recuperar mi respiración, noté que si giraba en la esquina de N estaría más segura, el alumbrado era notorio, era una calle con cantinas y bares que con el tiempo perdieron prestigio. Al girar la esquina me tropiezo con R, salía de una cantina, borracho y apasionado (como dice la canción de José Alfredo Jiménez). El encuentro fue igual de sorpresivo para los dos, preguntó que pasaba, porqué me veía tan alterada, le conté a grosso modo el incidente de la plaza y con dulce tono de voz me dijo que todo estaría bien que no me preocupara mas, él me protegería. Yo era su niña y mientras estuviera con él nadie jamás me dañaría. Todo me lo dijo tambaleándose, cayéndose de borracho. Me pidió perdón por el daño que me hizo y cuando trato de besarme: que me vomita. Yo tenía el abrigo abierto. Me vomitó mi vestidito D&G el muy pendejo. No pude soportar más y, me desperté…