jueves, octubre 04, 2007

Amor, delirio y tacones altos.

No se cuando perdió la razón, ni como o por que pasó. Era una loca, eso es lo único que sabia, además de que era mi tía; política, esposa de un hermano de papá. Durante mi infancia, junto con mis primos, acostumbrábamos ir a tocar a su puerta pues la idea de ser raptados por la loca era muy divertida, nos inyectaba adrenalina y hacia de los días de ocio mejores días.

Mi madre nunca estuvo de acuerdo con esa travesura y en alguna ocasión me reprendió por molestar a mi tía, está enferma de los nervios, dijo como si yo entendiera la dimensión de lo que informaba, te pido por favor no vuelvas a molestarla, sentenció. En realidad molestarla no era el fin con el que yo acudía a casa de mi tío, el aire de misterio que ella le imprimía al tener siempre cerrada su casa es lo que me atraía.



La casa de mi tío no tenía puerta principal o ventana que diera a la calle, su frente era solo un portón viejo y destartalado que dejaba ver a través de sus grietas un patio bien cuidado y las puertas de todos los cuartos alrededor de aquel jardín. Cuando por suerte lográbamos ver a mi tía me sentía en extremo emocionado; era una mujer alta, de tez blanca, cabello negro, ojos grandes y obscuros, una voz aguda y una firmeza al caminar siempre en tacones altos.

Un tarde de verano, después de la lluvia acostumbrada, pasó caminando frente a mi casa. Ahí va J.. la loca, me dijo mi hermano, salí a verla y su imagen me conquistó. No parecía una mujer que haya perdido la razón, saludaba con la seguridad de quien conoce a todo el pueblo, vestía muy elegante, quizá su ropa estaba precisamente a la moda, pero era ropa elegante. Era un traje combinado de dos piezas en color azul rey, un sombrero –como de encaje- del mismo tono que sus prendas, zapatillas blancas, por su puesto, de tacón alto. Me quedé frió.

A la hora de la cena interrumpí, con una pregunta que acusaron de imprudencia, pues quería saber porqué decían que estaba loca si yo la veía como gente normal. Mi madre muy atenta espero a que mis hermanos salieran y me contó la historia del porqué mi tía J. perdió la razón.

“Tu tío la conoció en un pueblo que se llama V.G., a tu tío siempre le gusto hacerse pasar por rico y a las fiestas que acudía invitado por sus amigos en ese pueblo tu tía J. también se presentaba. En una de esas fiestas se conocieron, ella se enamoró de inmediato, decía que tu tío parecía doctor, ja. Pobrecita. Tu tío conocedor de que ella pertenecía a una buena familia no le importaron los rumores de la enfermedad de ella, él quería su dinero. Se casaron y cuando ella se dio cuenta de las mentiras tu tío comenzó a enfermarse mas, a él no le importó hacer algo por ella, la abandonó, se fue al otro lado y la dejo aquí con los niños, tus primos. La pobre, llena de niños, con su enfermedad de los nervios, el abandono de tu tío y sin saber que hacer, pues se volvió loca.”

Fue la primera vez que escuche a mi madre llamarla loca, pero no me importó. Me fascinó la historia, era muy romántica, mi tía a mis ojos se volvió loca de amor, por amor. Las siguientes veces que estuve espiando por el portón imaginaba como habría sido el amor entre ellos que la llevo a al locura. Demencia por amor, era mi veredicto. Con atención observaba sus movimientos, maestra en el arte de andar en tacones, no tenía ataques de delirio, vivía en una realidad alterna pero esta realidad no alteraba sus emociones, siempre tranquila, en paz.

Al iniciar mis estudios de preparatoria dejé el pueblo y por consiguiente de tener noticias de ella. No podía seguir mi costumbre vouyerista, ya me daba pena agacharme en ese portón. Mi tío regreso, acabado por la diabetes, y enfermo de gravedad, vivía en la misma casa solo que en otro cuarto. No duró mucho tiempo enfermo como era de esperarse y falleció. Nos preparamos para su funeral. En los pueblos aún se acostumbra que sea en casa del difunto. Aunque suene muy frío, lo primero que pensé es que al fin conocería la casa de “la loca”, después de tantos años de imaginármela tenia una posibilidad en frente.

Llegamos al funeral y la casa resultó ser tan normal como la que yo habitaba junto con mi familia, decepción. Nos encontrábamos en el cuarto de mi tío, rezando cuando escuché su voz, aguda y penetrante, la misma voz que escuché de niño, J. mi tía, mi tía loca, estaba quejándose de la invasión a su casa. Pedía que toda la gente se saliera, dejo de pedirlo de manera educada para hacerlos a gritos. Se encontraba en el patio, otras voces mas le pedían calma, suplicaban se comportara, eran mis primos –sus hijos- y unos de mis tíos. Se negó, escuche los tacones, caminaba de prisa y se dirigía al acuarto donde nos encontrábamos rezando. Por recato no levantaba la mirada, no quería delatar mi curiosidad creciente ante los presentes.


El sonido de los tacones fue cada vez mas cercano, desvié mi cabeza hacia la puerta aún agachado, escuche los últimos pasos. Se detuvo en la puerta, el silencio era total ya nadie rezaba, todos abrevaban, mis ojos fijos en sus pies. Calzaba unos tacones altos de color rojo, el pantalón negro. Levante la mirada atraído por lo ya visto, sorprendente, blusa negra y accesorios en rojo, sus labios pintados con exageración en rojo, su cabello suelto su piel tan joven como la recordaba. Además de loca, bruja, pensé. Fue dueña de todas las miradas, todos los oídos eran suyos, todas las voluntades las gobernó esos instantes. Y solo dijo: buenas noches, ¿quién murió?.

4 comentarios:

Morgan dijo...

pero que historia....que cosas...

le dejo bsitos...muchos...señor mio

Diego dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Diego dijo...

oooooooh.. :D.. quisiera hacerte algo ati, pero no jejejeje.

Me encata, tus historias, me facinas!!.. El rojo es el color del amor, el delirio son las consecuencias del dar todo, pero la locura se disfruta cuadno sabes que la tienes!!.. es muuy divertido jejeje..

Me encantas!!... Tacones rojos, tacones altos,para legar al cielo, y tocar su delirio... haaay que bonito!!.

Saludos que tenga buen fin de semana!!

Él dijo...

que es lo que quieres hacerme? no es algo indecente verdad?

por que aún soy puro y casto,

like a virgin


-ja ja.